La jornada reunió a representantes de las obras de Huaycán y Jicamarca para fortalecer la aplicación de los protocolos de salvaguarda y garantizar entornos seguros.
Con el objetivo de garantizar un entorno seguro y de respeto para las comunidades a las que acompañan, la Oficina de Desarrollo Mary Ward Internacional (MWI) Perú realizó su Segundo Encuentro General el último martes 1 de septiembre. La jornada reunió a los equipos de la Congregación de Jesús, la red JPIC, el Centro de Desarrollo de la Mujer Warmi Wasi y el Consultorio Parroquial Nuestra Señora de Guadalupe, cuyas labores conjuntas impactan directamente en las zonas de Huaycán y Jicamarca.
El encuentro inició poniendo en el centro el valor del cuidado mutuo. A través de un momento de reflexión liderado por la Hna. Eudosia, los participantes dialogaron sobre el concepto del «agua viva». Durante su intervención, se subrayó que el buen trato y el cuidado de la integridad de las personas no son una opción, sino una responsabilidad de todos y una exigencia del Evangelio.
Esta visión dio paso al taller central de la jornada, orientado a la creación de entornos y procesos seguros para niñas, niños, adolescentes y personas vulnerables. La sesión fue facilitada por la psicóloga y religiosa Hna. Yolanda Olivera, quien, con un estilo muy claro y cercano, logró transmitir sus experiencias de manera sensible y elocuente.
El objetivo de la formación fue fortalecer las capacidades de los colaboradores para comprender y aplicar el Protocolo de Protección. Se abordaron temas como la prevención primaria, los espacios seguros y la importancia de la espiritualidad en el trabajo comunitario, todo ello promoviendo una reflexión sobre la dignidad de la persona en concordancia con el carisma de Mary Ward y los principios cristianos.
Lejos de ser una jornada únicamente teórica, el taller apostó por la participación activa. Los asistentes trabajaron en grupos para analizar estudios de casos sobre situaciones que pueden presentarse en consultorios médicos o entornos educativos. Mediante exposiciones grupales, los equipos compartieron sus posturas e identificaron el orden exacto en el que hay que proceder ante la vulneración de derechos infantiles.
El programa también incluyó la socialización de una carta del Papa Francisco, generando un espacio para responder preguntas y reflexionar en conjunto, además de una pausa activa para relajar e integrar a los asistentes.
“Nuestro propósito común es contribuir, desde nuestras posibilidades y compromiso, a mejorar la calidad de vida de las personas y comunidades a las que acompañamos. Cuando trabajamos juntas y con un propósito compartido, somos imparables”, destacaron desde la organización.
De esta manera, el Segundo Encuentro culminó consolidando herramientas prácticas y reforzando los vínculos entre las obras de MWI Perú, asegurando que la atención brindada siga siendo sinónimo de profesionalismo y protección integral.
